Buenas Noches, mi Akira-kun

Un fic de tres partes, Shirogane x Akira & Akira x Shirogane

ADVERTENCIAS:
LEMON, en las tres partes

Insultos por parte de Akira
Akira tsundere xD

 

Autora:
Lore/Adri-uchiha en Aino y amor-yaoi/Feliciano Vargas e_e (rol, aino) / YO! xD

 

- Aún me pregunto... qué habrá pasado con Shirogane. - Dijo una chica de cabello negro, sentada frente a la barra del bar, sin beber nada.
- Oe, Akira, ¿crees que esté bien? - Preguntó un rubio.
- Y yo que voy a saber, Kengo.
- ¿Y ni siquiera de importa? El siempre fue tan amable contigo, se preocupaba por tí y ¿no te importa? - Lo cuestionó la "chica gorila"
- No he dicho eso. Pero de nada sirve preocuparme. Eso no lo traerá de vuelta.
- Akira tiene razón, Aya-chan. -Agregó Master- Yo espero que Shirogane está vivo. Y sé que si lo esta vendrá a vernos, sobre todo a Akira...

Akira no lo demostraba, pero estaba preocupado. No tanto por si estaba bien o no, más que todo por los extraños sueños que tenía desde hace un tiempo en donde veía una y otra vez cómo Shirogane volvía al mundo de las sombras, o cómo éste moría, cómo venía de visíta. Pero para el la más alarmante de todas era una donde el y Shirogane se besaban. No... había una peor... una donde el mismo Akira se le declaraba y era cruelmente rechazado. …stas pesadillas lo tenían realmente alarmado y confundido. ¿Qué significaban? ¿Por qué todos los días?

- Akira... ¿lo extrañas?
- Akira, Akira... te hablamos... - Decía Kengo siendo ignorado.
- Está ido... - Agregó Aya.
- ¿Eh? - "Contestó" al fin Akira.
- Aya preguntaba si al menos lo extrañas.
- Ah... no realmente. - Contestó fríamente.
Pero él no estaba siendo sincero, ni siquiera consigo mismo. Se ponía realmente apagado cuando se tocaba el tema de Shirogane, lo hacía sentir impotente, débil por no poder ganarle a esos sentimientos. Pero es que... le dolía tanto no haberse despedido dignamente, no haberle gritado lo que sentía... aunque en eso momento no lo supiera. Pero en verdad sentía algo por él, había algo dentro de él... su corazón se aceleraba un poco cuando pensaba en él, aunque el sólo pensaba que era el "terror" que tenía a ser toqueteado por él.
- No lo extraño porque... sé que está bien, se que volverá.
- Akira... - Murmuró Aya realmente sorprendida de tal respuesta tan sincera.
- No sé porque pero... cada día lo siento más cerca. Siento que... volverá.
- Akira... nunca te había notado así.



Shirogane... yo... he escondido esto siempre y...
- Akira-kun, no tienes que decirlo. Yo siento lo mismo.
Las manos del shin, cubiertas por unos finos guantes blancos se posaron en las rojas mejillas del menor. Deposito un suave beso en sus labios. Un efímero pero cálido contacto.

- Akira-kun... despierta
- ...Shirogane - Musitó entre sueños.
- A-ki-ra-kun... - Repitió, esta vez acariciándole la mejilla con el dorso de su mano.

Bruscamente se levantó, golpeándose contra su visitante nocturno.

- ¿¡¿Shirogane?!? ¿Qué haces en mi habitación? ¿Y por qué demonios traes pijama?
- ¡Akira-kun! ¡Te he extrañado tanto! - Chilló aferrándose a él.
- Idiota! ¡Me tuviste preocupado todo este tiempo! ¡No sabía ni siquiera si estabas vivo!
- Yo... vine a darte las buenas noches.
- ¡Quítate de encima! - Gritó empujándolo.
- Nee, Akira-kun, estabas soñando conmigo, ¿verdad? Decías mi nombre...
- ¡No! ¡Por supuesto que no! - Respondió intentando ocultar el tono carmesí del que se colorearon sus mejillas.
- No tienes nada de qué avergonzarte... aunque te ves bastante lindo así...
- ¡Cállate, idiota! - Rugió mientras el color de sus mejillas se intensificaba.
- Yo -suspiro- Yo no sé cómo pude contenerme tanto tiempo.
- ¿Conte...nerte? ¿A qué te re...?

El peliplateado junto sus labios con los del joven. Posó delicadamente sus manos en las mejillas del muchacho, quien abrió de par en par sus ojos. Cuando por fin reaccionó, empujó a Shirogane.

- ¡Bastardo! ¡Metiste la lengua! - Le reclamó limpiándose la boca con la mano.
- ¿Si no qué sentido hubiese tenido?
Shirogane se volvió a posicionar sobre él a horcajadas, clavando su penetrante mirada en la de Akira.
- ¿Y...? - Preguntó con cierto nerviosismo al tener tan cerca al shin.
- ¿Sabes -hizo una breve pausa- sabes lo difícil que es tenerte tan cerca, tenerte tan cerca y no poder hacer nada? Es un sentimiento que quema, y no desaparece, no mientras estés cerca. Contenerme por besarte, tocarte, ver tu piel desnuda en las muchas oportunidades que tuve. Pero hasta aquí llegó mi paciencia.

Si bien Shirogane podía ser despreocupado, demasiado calmado y un acosador que no inspira respeto, ocultaba a un ser frío, intimidante. Pero con Akira era diferente, con él podía ser intimidante en esta situación, pero no era para nada frío.

Akira se quedó en silencio, su corazón latía tan rápido que parecía que se saldría, su respiración estaba también agitada.
- ¿Qué no ves los sentimientos que despiertas en mí? ¿Simplemente no los entiendes? O... ¿no los quieres aceptar? - Preguntó Shirogane.
No le dió oportunidad de responder, volvió a atrapar sus labios. Jalándo suavemente la quijada, coló su lengua dentro de la húmeda cavidad. Inconcientemente, Akira correspondió el beso, cerrando suavemente sus ojos, sintiendo un leve escalofrío cuando su lengua se rozaba con la del mayor, qué ya estaba desabrochándole la pijama. No se opuso, hasta que sintió las tibias manos de Shirogane estimulando con sumo cuidado sus pezones. Su orgullo era muy grande como para dejarse toquetear así por un pervertido como Shirogane, pero algo dentro de él lo hacía querer continuar, le pedía a gritos que no detuviese al peliplateado, que incluso le pidiera por más. Soltó un leve quejido que se ahogó en las gargantas de ambos.

Terminó el beso, sintiéndo que ya no podía respirar. Shirogane se fue directo al cuello del chico, besándolo sin dejar marcas.
- Ahh... noo, para... - Pidió ignorando sus propios deseos interiores.
- Pero si tu expresión dice lo contrario. -Bajó su mirada a la entrepierna del menor- Bueno, no solamente tu expresión. - Dijo para luego sonreírle y palpar suavemente el bulto que amenzaba con romper aquella prisión llamada "ropa".

De la forma más cariñosa, le plantó varios besos sonoros en todo el cuellos, bajando a su pecho y luego a su abdomen.
- Mmm... ahh... ahh... n-no, i-idiota.
Quería gritarle "no", y a la vez deseaba que fuera un "sí", quería sacárselo de encima con un golpe, pero a la vez quería besarlo. Sintió que quería que todo terminara ahí, mientras también deseaba llegar hasta el dulce final. Estaba totalmente confundido, con su cabeza en una guerra entre "sigue" y "detente".
- Hablo en serio... Shirogane, detente ya.
Shirogane rió casi inaudublemente.
- ¿De qué te ríes?
- No dejas de decirme que pare, pero no haces ningún esfuerzo físico por evitarlo, es como si me dieras luz verde... además estás avergonzado porque esto en realidad te gusta y no quieres que lo note. Pero... a mí eso me parece adorable.
- ¡Cállate!
Su expresión era angelical, estaba molesto, excitado y avergonzado. El carmesí de sus mejillas estaba lo más intenso posible, sin embargo, siguió sin hacer nada por detener las ágiles manos de Shirogane, que ahora se disponían a bajarle el pantalón.

Shirogane se moría por sentirlo, que su piel entrara en contacto con la de él, por lo que se quito su propia camisa (también traía pijama), subió hasta quedar frente a frente con Akira y se le acercó al oído.
- Akira-kun... -susurró con una voz que derretiría a un iceberg- voy a hacerte el amor...

Akira sintió su corazón abandonarle el pecho, parecía que le hubiesen inyectado adrenalina. No dijo nada, solo volteó la cabeza hacia la izquierda, mordiéndose el labio inferior. Shirogane lo tomó de la barbilla y lo miró a los ojos. Lo besó y Akira le correspondió entrelazando su lengua con la del mayor, mientras sentía como Shirogane le sacaba el boxer con la mano libre. Se separaron, para el disgusto de Akira. El peliplateado le separó las piernas y luego se llevó tres dedos a la boca, los lamió y los relamió hasta que fue suficiente. Miró a los ojos a su uke y halló aprobación en ellos, introdujo con cuidado un dedo, luego el segundo y finalmente el tercero. Akira apretó los ojos y los puños, y soltó un quejido de dolor, mientras Shirogane hacía lo suyo dilatando la virginal entrada. Sacó sus dedos. El menor yacía en la cama, esperando, mientras el peliplateado se desvestía totalmente. Se posicionó entre las piernas de Akira, con la suyas hacia atrás, colocó la punta se su virilidad en el orificio y lentamente comenzó a introducirse. Nuevamente Akira se quejó.
- Akira-kun, ¿estás bien? Pu-puedo -se estremeció por la sensación del contacto tan cercano con Akira- Puedo detenerme si no puedes.
- I-idiota, cre-es que no puedo con algo a-así? Esto-yy bi-en.
- Ok, entonces entraré entero.
Empujó con cuidado, hasta que sintió que se hubo alojado totalmente.
- Ahhh! - Gritó sintiendo aquel desgarrador dolor de la primera vez.
Shirogane estaba que se moría por moverse dentro de aquel cálido cuerpo que tanto había deseaso poseer, pero le era imposible sabiendo que lastimaría a su pareja. En vez de eso, tomó con una mano la erección del menor, frotándola, mientras que con la otra, se sustuvo encima de Akira para besarlo y no aplastarlo, distrayéndolo del dolor.
- Mu-muévete... ya... - Cortó el beso para hablar.
Obedeciéndo, comenzó a embestirlo suavemente, teniendo aún miedo a lastimarlo.
- Más rápido... ¿si no que sentido tiene? - Dijo imitando las palabras anteriores del peliplateado.
Shirogane sonrió y puso las manos a cada lado de Akira, esta vez lo embistió con mucho más ímpetu, alcanzando ambos nuevas sensaciones irresistibles, Akira sintiendo como tocaba con cada arremetida un punto mágico... ultra-sensible que lo hacía volverse loco y Shirogane con la sensación de que el calor de Akira lo derretiría en cualquier instante... así sólo era cuestión de tiempo para que ambos llegaran al clímax, a la cumbre del placer.
- Haa.. haa... ahh ¿A-así? - Preguntó Shirogane.
- Siii... ahh... ahhh...
Los movimientos frenéticos en la cama, la hacían rechinar una y otra vez, como si fuera a romperse en cualquier momento, sonido que se opacaba con los gemidos de ambos. Bruscamente, Akira se encorvó, llenando de su semilla el pecho de él y su amante, cayendo de nuevo en la cama. Shirogane se fue al cielo y volvió cuando sintió las contracciones que le ofrecía la cavidad, corriéndose dentro de ésta, inundando las ardientes paredes que constituían el interior de Akira. Cayó agotado sobre su uke, y luego se levantó, se salió y se recostó a un lado. Akira buscó, sediento, sus labios, en una muestra silenciosa de todo el cariño que le profesaba.

- Vaya... que bueno que no te hice caso cuando dijiste que parara ¿no, Akira-kun?
- Idiota... te acusaré de abuso sexual. - Bromeó tapándose la cara con la sábana.
Sintió el cálido cuerpo de Shirogane sobre el suyo, éste le quitó la sábana y lo besó de nuevo, sosteniéndole la cara. El chico, ya mucho más tranquilo, correspondió, rodeándole el cuello con los brazos. Se separaron y se miraron fijamente a los ojos.
- Akira-kun, te amo...
Éste volteó bruscamente la cara, no lo iba a admitir.
- Mírame... ¿Te molestó de alguna forma lo que te hice? - Preguntó tomándole nuevamente la cara, obligandolo a mirarlo.
- No -Respondió avergonzado- Me alegra que lo hayas hecho. - Suspiró.
- No te avergüences, no hay porqué.
- No puedo evitarlo, esto no deja de ser raro.
- No es raro, está bien. - Dijo besándolo de nuevo.
- Te quiero, Shirogane. - Dijo tragándose su orgullo y venciendo la vergüenza.
El peliplateado sonrió satisfecho y se levantó.
- ¿A... a dónde vas?
- Tengo que irme.
- ¿QUÉ? Pero... ¡NO PUEDES IRTE DESPUÉS DE ÉSTO!
- Descuida. Volveré cada noche.


Parte 2

- Akira-kun, volví, despierta...
- Estoy despierto
- ¿Me esperabas? Ayy! Akira-kun, eres tan lindo...
- No te esperaba. Sólo no podía dormir...
- De seguro era por la emoción de saber que vendría.
- Claro que no, idiota. Pero estoy sorprendido... no mentiste... estás aquí.
- Claro que estoy aquí, no me gusta mentirte. Las veces que llegué a hacerlo fue por necesidad.
- Anoche lo planeaste todo ¿cierto?
- Bueno, no voy a mentirte así que... Sí, lo planeé.
- Bastardo. - Murmuró Akira con un tono de disgusto.
- ¿Bastardo? Yo diría que lo de ayer te ha gustado bastante.
- Y eso no te hace menos bastardo.
- Oh, Akira-kun! ¿Estás admitiendo que te gustó?
- No fue TAN malo...
- De qué hablas... estuvo excelente.
- ¿Y qué? ¿Vamos a estar toda la noche hablando?
- ¿Estás insinuando que quieres repetir lo de ayer?
- No. Yo insinúo que quiero dormir.
- Qué aburrido eres, Akira-kun. Pero bueno, respetaré tu decisión.
- ¿Qué has dicho?
- Dije que respetaré tu decisión. Te dejaré dormir, me quedaré aquí en silencio o dormiré a tu lado, pero no te voy a forzar.
- Pe-pero... no te entiendo...
- ¿No entiendes qué?
- Pensé que vendrías para... tú sabes.
- No, no sé.
- Si, sí sabes. Lo sabes perfectamente.
- No. Yo sólo vine a pasar tiempo contigo.
- Claro que no. Viniste a tener sexo.
- ¡Akira-kun! ¿Eres siempre tan malpensado?
- No, yo no estoy malpensando nada. Era lo que planeabas.
- Akira-kun, adoro tu manera de pedir las cosas, lo niegas en un silencioso grito de "Por favor Shirogane, eres tan guapo que no me puedo resistir. Quiero repetir lo de ayer." Hubieras visto tu expresión cuando dije que te dejaría dormir, tan decepcionado. Te ves tan lindo así, avergonzado.
- ¡No estoy avergonzado! ¡Ni te estoy pidiendo nada!
- Basta, ya entendí. - Se posicionó sobre Akira. Lo besó.
Akira lo empujó.
- No. Te dije que no.
Quitó a Shirogane de encima. Se levantó y se dirigió al baño.
- Akira-kun... ¿dónde vas?
- Al baño, ¿no es obvio? Me daré un ducha.
- ¿Conmigo aquí afuera? ¿Acaso me estás provocando?
- No. Sólo tengo algo de calor. Y quiero alejar pensamientos raros. - Upss, ya había hablado de más.
- ¿Ah sí?

Shirogane intentó abrir la puerta, pero tenía seguro, así que la atravesó. A través de la cortina de baño, se veía la silueta de Akira. Se enjabonaba el cuerpo. El sensual movimiento fue suficiente para excitar a Shirogane. Se desnudó también y entró a la ducha evitando hacer el menor ruido. Se paró atrás de Akira, el cuál permanecía con sus ojos cerrados. Lo abrazó por la cintura.
- ¿Te tallo la espalda? - Le susurró al oído.
- ¡Ah! ¡Shirogane! ¡No noté cuando entraste! - Gritó rojo hasta las orejas.
- ¿Sí o no?
- No. Suéltame pervertido.
- No quiero.
- Suéltame ya.
- No. Entiendo que aún te da vergüenza. -Le mordió el lóbulo de la oreja, para luego volver a susurrarle.- ¿Quieres hacerlo aquí?
Akira volteó la cara hacia el lado contrario, completamente sonrojado. El peliplateado, había aprendido ya su idioma, la forma tan particular de Akira de dejarse hacer. Así que tomó esto como un "hazlo". Desde atrás le beso y lamió el cuello.
- No dejes marcas. - Pidió ruborizado.
- No lo haré. - Sonrió y continúo.

Empezó a plantarle besos desde la nuca hasta la espalda, haciéndolo estremecer cada vez que posaba los labios en su fina piel. La reacción fue aún mayor cuando sintió dentro de sí la cálida y húmeda lengua del mayor.
- Ahh! ¡No...! No hagas eso.
- Shhh. No te preocupes, está bien.
- N-no me gus-ta. - Tartamudeó un poco.
- Relájate, pronto te acostumbrarás.
Shirogane continúo, estaba de rodillas atrás de Akira, sujetándolo de la cadera.
- Levántate. Vas a resbalar. Ahh!
- ¿Te preocupas por mí? ¿Dónde dejaste a mi verdadero Akira-kun? - Bromeó levantándose deslizando sus manos por el cuerpo del chico.
- Si no te gusta puedo tratarte mal.
- No, no déjalo así.

Shirogane lo abrazó desde la cintura, y colocó sus manos sobre la erección del menor, como tapándolo. Depositó varios besos desde el hombro hasta el cuello y de ahí subiendo hasta la mejilla. Akira volteó la cara sobre su hombro hacia el lado en que estaba la de Shirogane y lo beso, deslizando sus manos por los brazos del mayor hasta llegar a las manos, haciéndolo moverlas sobre su erección. Los jadeos no tardaron, pero eran ahogados en la garganta del peliplateado.
- Ahh... Shi-Shirogane... entra ya. Ahh. - Pidió avergonzado.
- Sí. Sólo tenías que pedirlo. ¿No es tan difícil, verdad?

Akira se apoyó con ambos brazos en la pared. Shirogane le colocó amabas manos en la cadera y empezó a introducirse.
- Ahh... hazlo ya...
El peliplateado obedeció como perrito faldero y entró totalmente, se quedó quieto esperando una señal. Akira respiró profundamente y luego movió la cadera provocativamente. Shirogane entendió inmediatamente y comenzó a moverse dentro.
- Ahh... ahhh...
Akira ya había tomado bastante confianza a la hora de besar al mayor, se sentía protegido... sentía amor. Un sentimiento que no había sentido por nadie que no fuera familia, un sentimiento que no sabía que tenía hacia el Shin. Volteó de nuevo para besarlo. Shirogane adoraba el sabor de los besos de Akira, ese saborcito que tanto había soñado.

Cada embestida les arrancaba un nuevo gemido, gemidos que se ahogaban en el apasionado beso. El agua fría hacía mella ante sus ardientes cuerpos, que no disminuían ni un poco su temperatura. El final estaba cerca, sus erecciones estaban al máximo. Cada gota preseminal que escurría de Akira era llevada por el agua.
- Ahh... Shirogane, voy a... ¡ahh! Ese lugar... ah...
- Haa... lo sé... te encanta "aquí", ¿verdad?
- Ahh... siii... ahh.
- Voy a correrme... ahh. - Jadeó Shirogane.

Shirogane sintió un brusco espasmo por parte del interior de Akira, cosa que lo excitaba de sobremanera, sencillamente lo volvía loco. Se vino en su interior, bañando con su semilla cada rincón de la estrecha cavidad. La pared, manchada del semen de Akira, se limpió por el agua, único testigo de su apasionado encuentro.

El peliplateado se salió, y se colocó justo bajo el agua. Akira, intentando recuperar un ritmo normal en su respiración, se paro frente a Shirogane y luego, sin pensarlo dos veces, se abrazó fuertemente al mayor, rodeándole el cuello con los brazos, mientras el otro correspondía rodeando con un brazo su cintura, y con el otro le acariciaba el suave y mojado cabello, enredándolo entre sus dedos. Akira, avergonzado, mantenía oculta la cara en el pecho de su amante, el cual, lo tomó por la barbilla, para depositar un tierno y húmedo beso en sus suaves labios. Aún sonrojado, Akira correspondió. No es que fuera tímido, era solo que tanta cercanía lo hacía sentir extraño, sus sentimientos lo confundían y la necesidad por estar en contacto lo hacían sentirse indefenso ante el. Si bien podía decirle "no", con palabras, su lenguaje corporal decía todo lo contrario. Quería estar con él. No, más bien, necesitaba estar con él. Pero no se atrevía a decirle lo mucho que lo necesitaba con palabras, prefería actuar en vez de hablar, que éste lo dedujera por sí mismo. Así que lo abrazó más fuerte, y lo beso más apasionadamente. Shirogane sólo atinó a separar mínimamente sus labios para hablar y susurró, sólo para él, casi inaudiblemente.
- Yo también te amo, Akira-kun...
Y quedaron callados, mirándose fijamente, volviéndose a fundir en un beso. Un beso cargado de amor.


Parte 3

- Ese idiota... - Murmuró.
Akira estaba sentado en una mesa del fondo en el Bar Still, Kengo y Aya aún no llegaban, aún era algo temprano. Kou había estado hace un rato, pero se había ido para más tarde volver. Así que estaba sólo con Master.
- ¿Quién? - Preguntó Master.
- Nada, nada, estaba hablando sólo.
- No podré verte pero noto cierta distracción.
- No es nada, Master.

Es simplemente que no puedo dejar de pensar en él. Noche tras noche viene a casa desde hace ya un mes. ¿Por qué ayer no? ¿Estará bien? No es que me guste que venga... Pero debe avisarme si un día no lo hará. Es un idiota.

- Akira-kun, ¿te sirvo algo? ¿Akira-kun?
- ¿Eh?
- Demasiado distraído. Te pregunté si querías tomar algo.
- Ah. No, gracias, Master.
- No me quiero entrometer, pero si tienes algún problema, sabes que puedes contármelo a mí, Akira-kun.
- Sí, gracias, Master.

Akira soltó un largo suspiro.

- Shi-Shirogane... él... volvió.
- ¿Shirogane? ¿Y entonces por qué estás tú así? ¿Pelearon?
- No. Es que, bueno, volvió hace un mes. Cada noche viene. Pero, ayer...
- Ayer no vino y crees que le pasó algo.
- Sí... Joder, además estoy molesto porque ha mentido de nuevo. Prometió que vendría día tras día.
- Tal vez tuvo algún inconveniente. Tal vez no fue su intención mentirte.
- Lo sé...

Mintió. Mintió cuando dijo que vendría, mintió cuando dijo que no mentiría, mintió cuando dijo que me amaba. Y yo caí, dejando que me tocara, que me besara.

- ¿Estás llorando?
- No! Master, claro que no. - Exclamó y luego no se contuvo. Grandes lágrimas rodaban por sus mejillas. Estaba furioso y las lágrimas eran de coraje. ¿Por qué? ¿Shirogane sólo quería su cuerpo?
- Akira-kun, confía en mí.
- Yo... Shirogane... ¡MeacostéconShirogane! - Gritó en una sóla palabra.
- No te entendí.
- ¡Tuve sexo con Shirogane! Cada noche este último mes.

Master se quedó algo confundido. Tragó saliva. Siempre tenía un consejo. Pero ésto era demasiado. No sabía que decir. Mientras, en la cabeza de Akira retumbaban sus propias palabras. "Sexo, sexo, sexo" ¿Sólo había sido sexo? ¿Sexo vacío? ¿Sexo por calentura? No. Al menos no para él. En verdad necesitaba desahogarse, contárselo a alguien.

- Ayer no vino a casa. Y ni siquiera me avisó. Y me había prometido venir siempre.
- Disculpame si soy grosero, pero ¿no crees que estas exagerando? Sólo es una noche y ya sacas conclusiones ilógicas y algo estúpidas. No significa que te haya abandonado. No sabía que fueras tan sensible.
- ¡No soy sensible! Las lágrimas eran sólo de rabia! ¡Odio que me mientan!
- Eso que estás sintiendo Akira-kun, es amor. Por eso te molesta tanto.
- No estoy... enamorado de Shirogane...
- Sí. ¿O estás diciendo que... el sexo, fue solo sexo?
- No. Él me forzó.
- ¿Eres tan débil que pudo forzarte por todo el mes? Eso es demasiado.
- Bueno, no lo hizo. Ésto es tan vergonzoso.


Un aire helado le recorrió la espalda. Giró en la cama y ahí estaba Shirogane, observándolo con esos hermosos ojos azules que harían a cualquiera perderse en ellos. Se acercó a él y lo tomó de la mejilla para besarlo. Bruscamente, Akira se volteó. Después de las primera noche nunca le había negado un beso.
- ¿Q-qué pasa, Akira-kun?
- ¿Que qué pasa? -Gritó levantándose de la cama- ¡Dijiste que no volverías a mentirme!
- ¿Todo esto por una noche?
- ¡No es la noche en sí! ¡Estuve angustiado, no pude dormir bien! ¡Creí que te había pasado algo! ¡O que me habías abandonado y solo te habías estado divirtiendo a mi costa!
- Pero yo... yo creí que no te importaría. Siempre me dices que no quieres hacerlo, que no necesito venir siempre.
- Pero tú sabes que...! - Se cortó al instante dándose cuenta de que diría algo peligroso.
- ¿Yo se qué? ¿Que si quieres? ¡Anda, dilo!
Akira se sonrojó y bajó la mirada.
- Justo en el clavo ¿no?
- ¿Por qué haces esto? ¿Estás molesto?
- Claro que sí. Cómo pudiste pensar eso de mí. Dije que te amaba. Sólo fue una noche, no es para hacer un drama. Eres tan egoísta. ¿Crees que yo no necesito que de vez en cuando me digas al menos que me quieres? ¿Saber que te preocupo? Yo siempre te trato tan bien y tú sólo...
- Te amo. Shirogane, te amo. - Interrumpió Akira.
- Akira-kun... yo...
- Shh...

Akira puso dos dedos sobre la boca de Shirogane, callándolo. Los quitó y lo besó, pasando sus brazos tras el cuello del mayor. Shirogane estaba en shock, la sopresa era enorme, le parecía casi un sueño. Saliendo del trance, correspondió y lo abrazó muy fuerte. Estaba tan feliz de haber escuchado a Akira decir eso. Las manos de Akira fueron a los botones de la gabardina del ojiazul, y desesperadamente los abrió. La quitó y ahora aún faltaba quitar la larga camisa. Sacó la corbata, se deshizo de los guantes, quitó los botones hasta que terminó. Sin dejar de besarlo, le desabrochó el pantalón, y lo empujó hacia atrás, sentándolo en la cama.
- A-Akira-kun...
- Shirogane, tú siempre estás preocupandote por mí y porque lo disfrute. Pero hoy no. Hoy te compensaré.
Shirogane se quedó mirándolo sin entender. Pero lo entendió enseguida cuando Akira se incó frente a él y le bajó el pantalón. Luego el boxer, y se los sacó completamente. Akira acercó su boca a la erección del peliplateado. pero éste lo detuvo.
- Akira-kun, no tienes que hacerlo. Me es suficiente tenerte... no necesito más.
- Shirogane quiero hacerlo. Te lo mereces...
Diciendo esto, se acercó a la -bastante grande- erección. La lamió un poco y luego se la introdujo en la boca. Al principio, Shirogane soltó un risilla notando la obvia inexperiencia del menor. Luego el ritmo fue subiendo y el shin empezó a gemir, colocó su mano en la cabeza del rei y empezó a guiarlo. Sentía riquísimo dentro de la caliente y húmeda cavidad, era probablemente mil veces mejor de lo que había deseado, era indescriptible, podía sentir su tímida lengua paseándose por toda su erección y las succiones... ¡era el paraíso! Había deseado por tanto tiempo recibir sexo oral de Akira, pero sabía que éste se negaría si se lo pedía. Lo estaba disfrutando y mucho. El final no estaba lejos.
- A-Akira-kun... vo-voy a... -Murmuró e intentó hacerse hacia atrás, pero Akira continuó.- Me vengo... ya.
Akira lo ignoró y continuó, e incluso aumento el ritmo. Shirogane, incapaz de contenerse más, estalló en su boca.
- L-Lo siento... pero te avisé.

La visión que tenía Shirogane ahora fue simplemente excitante: Akira mirándolo lascivamente, relamiéndose, sudando y sonrojado por el calor. Se comenzó a desvestir sólo, bajo la impaciente mirada del ojiazul, hasta que quedó completamente desnudo. Se le trepó encima y lo besó, Shirogane lo recibió gustoso, aunque algo sorprendido de lo atrevido que estaba siendo Akira, el cual a horcajadas sobre el mayor, empezó a frotar su pene contra el del Shin. La habitación ardía al igual que sus cuerpos. Ambos soltaban gemidos de placer con cada roce, y se fueron ahogando en una apasionada guerra entre sus lenguas, guerra que terminó por la falta de oxígeno.

- Shirogane... yo quiero...
- Lo sé, Akira-kun... - Dijo como leyéndole la mente.
- ¿No te molesta?
- No si eres tú, Akira-kun.
Akira se posicionó entre las piernas del Shin, y se dispuso a penetrarlo, pero luego recordó su primera vez y se detuvo. Comenzó a masturbar a Shirogane, para mojar sus dedos de los fluídos que cubrían su palpitante virilidad.
- Ah... Akira, para o me correré de nuevo.
Akira obedeció y se detuvo. Metió un dedo, estaba mojado, el segundo, también se resbaló fácil, y luego el tercero. Los movió, los sacó y los metió, los dobló, los giró. Estaba estrecho, no demasiado, pero lo estaba. Cuando fue suficiente, los sacó y despacio comenzó a penetrarlo.
- Ahh... Akira-kun...
Akira se estremeció con el primer contacto que tuvo con su entrada.
- Házlo de una vez. - Dijo casi como una orden.
De nuevo obedeciéndo, le clavó de una estocada toda su erección.
- Ahh!! -Soltó Shirogane un grito cargado de dolor.- N-no te muevas...
- No iba a hacerlo. Sé lo que hago. Aprendí del mejor...
Shirogane sintió ganas de abrazarlo y besarlo al escucharlo decir algo tan lindo. En verdad que Akira tan cariñoso daba algo de miedo.
- Ya... puedes moverte.
Akira comenzó con el al principio lento vaivén, que conforme fue tomando ritmo, aumentó considerablemente la velocidad, entrando y casi saliendo, nunca abandonando por completo el cálido interior de Shirogane, el cual estaba sincronizado en los movimiento de cadera con el otro.
- Shirogane... me vengo... ah...
- Ahhh... ta-también yo.
Akira se corrió dentro, y simultáneamente, Shirogane mojó sus abdómenes con el blanquecino y espeso líquido. Akira cayó rendido sobre su pareja y luego se besaron dulcemente, mientras respiraban con dificultad, jadeando, abandonó el interior de Shirogane. Éste, rodo para quedar arriba. Con una mano, sostuvo las del castaño sobre su cabeza, y comenzó a lamerle el pecho y abdomen, limpiendo todo residuo de su semilla.
- Akira-kun, creo que ahora me toca a mí. - Susurró tan sensual como siempre.
- ¡E-Espera! -Gritó sintiendo las manos del peliplateado en sus muslos- Déjame al menos que respire un poco.
- Sí, sí, no hay prisas... -Dijo metiendole los dedos- Humm, parece que no son necesarias las preparaciones, tu cuerpo está tan ansioso, aquí atrás me necesitas... - Decía tocando su interior mientras intentaba asomarse.
- N-no hagas eso! -Gimió sonrojado- No mires... no mires ahí... es molesto... es vergonzoso!
- Está bien, Akira-kun, si no quieres no lo haré. -Suspiró para luego sacar los dedos- Entraré ya...
- Sí. Ra-rápido.
Realmente le gustaba Shirogane, besar a Shirogane, estar con Shirogane, aunque le costase admitirlo.
- Haa... estoy dentro... haa.
- Ahh... muévete ya... ahh...

Las embestidas comenzaron, certeras, rápidas, deliciosas. Akira enterró sus dedos en la nuca del ojiazul, sintió la placentera invasión. En la lista de prioridades de Shirogane, sin duda que estaba "verle la cara a Akira mientras lo hago mío", por eso le encantaban las posiciones donde estaban de frente, viendo esa preciosa cara sonrojada, con boca y ojos entreabiertos, perlada de sudor. ¡Akira era tan lindo, tan sexy, tan guapo, tan violable, tan... tan Akira! Porque sólo el provocaba eso en Shirogane. Lo llevaba al punto en que, si Akira no hubiera cedido, tendría que haberlo raptado y
violado. Ok, no, porque no quería que lo odiara, pero algo tenía que hacer. Y es que todo de él le gustaba, su cuerpo, su voz, su piel, su cabello, sus ojos, sus labios y sobre todo su forma de ser.

Seguía embistiéndolo, hundiéndose hasta el fondo de su ser, poseyéndolo como solo el sabía, tocando donde sólo él conocía, mientras Akira, enterraba más sus dedos, y los enredaba con el sedoso y plateado cabello.
- Shiro-gane... más... ahhh...
Cada embestida era un nuevo gemido y cada gemido excitaba más al Shin, si es que era posible. Encajaban perfectamente, recibiendo dentro la presión suficiente para que la fricción los volviése locos.
- Shirogane... ya... ya voy a correrme... - Anunció aunque con la expresión en su rostro era realmente innecesario.

De nuevo sus abdómenes se vieron manchados de blanco, ésta vez de Akira, mientras que dentro de éste, la semilla de Shirogane recorría las estrechas paredes. Era el tercer orgasmo de Shirogane y honestamente, el mejor, porque no cambiaría por nada la sensación de poseer a Akira, de ser seme.



El sol le pegó en el rostro, anunciando un nuevo día. Se sentía pegajoso, lleno de los fluídos del día anterior. El calor del abrazo de Shirogane aumentaban esta sensación. ¿Shi-Shirogane? ¿Se quedó?

Algo confundido, Akira lo observó un poco. Estaba profundamente dormido, se veía tan pacífico, tan indefenso. No quiso despertarlo, así que se quedo mirándolo dormir, sin zafarse de su abrazo, acurrucándose más en el pecho del mayor. Se sentía tan bien estar así, que inconcientemente, se volvió a dormir.


- Akira-kun... ¿estás dormido aún? - Preguntó estando sentado a la orilla de la cama.
- Ah... no ya me despertaste... - Dijo sentándose en la cama a su lado.
- Lo siento...
- No, está bien. Yo... etto... ¿Por...?
- ¿Que por qué estoy aún aquí?
- Pues... sí.
- ¿Te molesta, Akira-kun?
- No dije eso. Sólo, tengo curiosidad.
- He decidido quedarme SIEMPRE a tu lado, Akira-kun!! -Exclamó abrazándose a Akira- ¿No es genial?
- Sí. -Dijo casi sin pensar- ... ¿...QUEEE? - Gritó teniendo una visión donde el peliplateado no lo soltaba ni un segundo.
- ¿No me digas que no te alegra? -Preguntó con el tono acosador, amable, y suave habitual- Después de las cosas vergonzosas que me dijiste ayer...
- Cállate! - Claro que le alegraba. Y lo demostraba a su manera.
Shirogane rió amablemente.
- Pero... ¿puedes quedarte? ¿no te pasará nada malo? ¿Y por qué hasta hoy?
- Oh, claro que no me pasará nada, he reunido energía suficiente. Y más mientras no tenga que pelear. Y es ahora porque por fin te me has confesado abiertamente. Ya no tendré que torturarte yéndome.
- Maldito... ¿eso significa que te has estado burlando de mí? ¡Y me has hecho decir algo tan vergonzoso! ¡Te mataré! - Rugió mirando al peliplatedo con unos ojos que daban miedo, pero el sonrojo que tenía le quitaba seriedad.
- Tranquilo, Akira-kun. Era necesario o si no jamás te lo hubieras sacado del pecho, ¿no crees?
- No había necesidad.
- Claro que sí... Me has hecho tan feliz. ¿Además no sientes un peso menos encima? No puedo esperar a que Aya-chan y los demás se enteren.
- Claro que no... bastardoo!!


Epílogo

El tiempo pasa tan rápido. Aún recuerdo el día en el que aquél pervertido que cambio mi vida se acercó a mí. En ese entonces, jamás pensé que llegaría a ser tan valioso para mí, ni siquiera que fuera a llegar a apreciarlo aunque fuera un poco.

Tres años. Tres años es lo que lleva ese idiota metido en mi casa, tres años es lo que llevamos como "pareja".

Aún no lo creo, el que yo haya aceptado algo así, él no deja de decirme lo de siempre, "te amo" es lo que me dice cuando amanece y cuando anochece, cuando accedo a salir en una "cita", "te amo", cuando acabamos de hacer el amor, y llena mi interior de su esencia. Aún no aprendo a lidiar con él del todo, lo pervertido nunca se le quitó, y en el fondo me alegra. Porque si él no tomara la iniciativa, no lo haríamos nunca.

Y no es que yo sea tímido, es porque no quiero darle el placer de que sepa de mi deseo. Luego se le sube a la cabeza y se va a creer el muy sexy. Así que mejor lo dejamos así. Pero de todas formas, tengo mis momentos, de veces en cuando le dejo saber lo que siento, de vez en cuando pido el control.

El estúpido de Kengo no entiende nada. Shirogane le ha dicho explícitamente (contra mi voluntad), que somos pareja. Y éste no entiende nada, afortunadamente. Pero Master y Kou son diferentes. Master dice alegrarse por nosotros, mientras Kouni, está aprendiendo a aceptarlo, aunque al principio, me dijo que tuviera cuidado con él. Pero yo, aunque me costó trabajo, ya confío en Shirogane, porque la forma en que sonríe estando conmigo, no puede ser una mentira.

Si preguntan si soy feliz... Lo soy. Más que nunca, y la razón es esa Sombra de cabello plateado. Ese que me ha hecho cambiar, espero que para bien.

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Akira-kun me ha soportado durante tres años, tiempo en el que puedo contar las pocas veces que me ha dicho que me ama. Pero no importa, ya no necesito que me lo diga, Akira siempre ha sido de los que prefieren demostrar los hechos con acciones y no con palabras. Y me lo demuestra con cada beso correspondido, con cada abrazo, cada caricia cuando terminamos de hacerlo, cada día que me permite estar con él.

Aya-chan me ha preguntado que cómo puedo amar a alguien como Akira, que me trata tan mal delante de todos, cuando la verdadera pregunta es ¿cómo podría no amarlo? Lo que pasa es que Aya-chan sólo ve al Akira de siempre. Mi Akira-kun es diferente. Conmigo es diferente, cuando estamos solos, cuando no hay nadie mirando, ahí es cuando sale el verdadero. Aya-chan exagera, llamarme “idiota”, “bastardo” o “pervertido” no es tratarme mal, ¿verdad?

Además, el confía en mí. Me costó trabajo, pero lo logre. Y la verdad es que me lo tenía bien merecido por como le oculté cosas al principio, pero eso es cosa del pasado. Kou ha dejado de interferir, cosa que me alegra porque si Akira me hubiera dejado por algo que dijera él, jamás se lo perdonaría…

Me alegra el hecho de poder decir que casi nunca peleamos, y cuando lo hacemos suele ser por tonterías que suelo resolver tirándolo a la cama. Aún en este tiempo sigue diciendo "no", mi Akira-kun nunca cambia, pero me gusta así y no cambiaría nada de él. Me gusta cuando se niega, me gusta cuando se deja querer, e incluso cuando pide ser seme. Por supuesto que lo dejo, lo que menos quiero es que se moleste conmigo. Porque ese chico en verdad me hace feliz y ha sido el destino el que nos ha permito estar juntos.

Luz y oscuridad en perfecta armonía.

 

Notas de la Autora: Pfff... para mi gusto, el mejor fic que he escrito hasta ahora <3

Espero con el alma que alguien lo lea, y que le guste, obvio xD

Se me fue la mano con la perversión e_e